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Foto: Diario Uno | 
"Es un milagro, la Virgen llora", se escucha al salir de la humilde vivienda de calle Buffa al 1280 en barrio Villa Dominga. Prudencia de la Iglesia.



Sin lugar a dudas que el fenómeno de la Virgen de Itatí de la calle Buffa 1280 no deja de ser un hecho trascendente en constante crecimiento y que atrae a personas de distintos lugares de la provincia. De hecho, cada vez más peregrinos pasan por la casa de Raquel, propietaria de la Virgen, para creer o reventar.

La primera nota publicada por UNORafaela sobre el misterioso hecho no hizo otra cosa más que darle trascendencia y lograr que distintos medios del país se hicieran eco de lo que se mostró en su momento. Hoy, la humilde casa del barrio Villa Dominga posee horarios para que todos aquellos que deseen poder ver a la Virgen lo puedan hacer de una manera ordenada. "Tuvimos que poner horarios de visitas", manifestó Raquel.

Mucho se ha dicho sobre qué es lo que realmente ocurre. Lo cierto es que para muchos que allí llegan, la realidad es solo una: “Es un milagro, la Virgen llora”, Así se suelen referir los cientos de visitantes que Raquel recibe en su hogar, sin aceptar una sola moneda. La mujer vive junto a su esposo Néstor (42), sus hijas Susana (25) y Solana (9) y su nieto Santino (3). Leonardo (21), el hijo varón del matrimonio, vive en Recreo por razones laborales.

También hay quienes van, la ven y salen decepcionados, como el caso de Mónica, quien luego de estar cara a cara con la “Virgencita de Itati” remarcó: “No estaba llorando, no parecen lágrimas”. Más allá de eso, casi todos los que por allí pasan creen en que se trata de un milagro, pese a que la iglesia mantuvo una posición prudente.

Con vidrio
Ahora, después de los primeros días en que la noticia recién comenzaba a saberse gracias a la difusión de UNO Rafaela, la Virgen esta cuidada por un vidrio que la rodea.

Diario Uno

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