Las reuniones pre-cónclave comenzarán el lunes por la mañana en la sala del Sínodo de los Obispos. La fecha de la elección se conocerá en el transcurso de la semana. Habrá por lo menos 117 cardenales. (Foto Arch.: Cadena3)
En el primer día de sede vacante y tras la histórica renuncia de Benedicto XVI, comenzó en el Vaticano la cuenta regresiva para la elección del próximo papa, mientras en Castengandolfo el pontífice emérito descansa "muy distendido y sereno" tras la sorpresiva decisión que convulsionó el mundo católico.
El decano del colegio de cardenales, Angelo Sodano, convocó esta mañana a los purpurados de todo el mundo para participar a partir del próximo lunes de las reuniones de las congregaciones generales que definirán la fecha de inicio del cónclave que elegirá al sucesor del papa emérito.
Las reuniones pre-cónclave comenzarán el lunes 4 a las 9.30 y por la tarde, a las 17, en la sala del Sínodo de los Obispos del aula Pablo VI, el lugar donde tradicionalmente se realizan las audiencias públicas en invierno.
Los detalles fueron dados esta mañana por el vocero del Vaticano, el padre jesuita Federico Lombardi, en una extensa y distendida conferencia de prensa en la Sala Stampa de la Santa Sede, con traducción al inglés y al español, ante la inusitada presencia de unos 3.600 periodistas acreditados de todo el mundo para cubrir estas jornadas históricas.
En ese marco, Lombardi pidió "paciencia" a los hombres de prensa y para desalentar expectativas, aseveró que la fecha de inicio del cónclave no se sabrá el lunes mismo, sino que se conocerá durante el transcurso de la semana próxima.
Al día de hoy no se sabe con precisión qué cantidad ya llegó a Roma, y recién el lunes "se podrá contarlos" para tener el número exacto, dijo Lombardi. Ayer, de la ceremonia de despedida de Benedicto en la Sala Clementina, participaron un total de 144.
De los 117 habilitados para votar, el vocero ya adelantó que estarán presentes "115 o tal vez menos".
Entre ellos hay cuatro argentinos que entrarán a la Capilla Sixtina a la espera de la fumata blanca: Jorge Bergoglio, Leonardo Sandri, Jorge Mejía y Estanislao Karlic, de los cuales solo los dos primeros podrán votar y, por lo tanto, ser considerados "papables".
Sereno y distendido
En tanto, el papa emérito pasó las primeras horas en la residencia de Castelgandolfo "muy distendido y sereno", y se dedicó a rezar y ver los noticieros por TV, después de dos días muy emotivos donde fue despedido por cientos de miles de fieles en la plaza San Pedro.
Las próximos jornadas las dedicará a hacer lecturas de espiritualidad, jornadas de reflexión y a tocar el piano, una de sus pasiones.
"Descansó bien y amaneció muy sereno y con una gran paz interior que se mostraba en su rostro", dijo Lombardi tras una comunicación telefónica que mantuvo esta mañana con el secretario privado del papa emérito, Georg Gänswein, quien acompaña a Benedicto en su estadía en Castelgandolfo.
Allí permanecerá durante los próximos dos meses hasta establecerse en su residencia definitiva, que será en un monasterio en los jardines del Vaticano que está siendo refaccionado.
Mientras tanto, en la Plaza San Pedro turistas y fieles llegados de todo el mundo hacen fila para ingresar a la imponente basílica, o para comprar las estampillas especiales que el Correo de la Sede Santa puso en circulación hoy en relación a la histórica renuncia, la primera en los últimos casi 600 años de historia.
Roma amaneció hoy con un cielo plomizo y nublado, que contrasta con las dos últimas jornadas a sol radiante y temperatura agradable que otorgó una calidez particular a las vibrantes últimas 48 horas del ahora papa emérito.
En tanto, desde la plaza se observan cerradas las ventanas del palacio apostólico, luego de que anoche se sellara el departamento en que vivió el papa emérito durante sus 8 años de pontificado y el ascensor que lleva a él.
En el acceso al departamento se colocó un sello con el texto "sede vacante", la misma leyenda que figura esta mañana en el sitio web oficial del Vaticano y en la cuenta de Twitter del sumo pontífice.
Esas imágenes fueron difundidas esta mañana en la rueda de prensa, donde pudo observarse al cardenal camarlengo Tarcisio Bertone colocando una especie de faja de clausura a los aposentos pontificios, con un sello y una cinta púrpura anudada en la puerta, que dan cuenta de que se inició la sede vacante.
Se trata de una ceremonia muy antigua, de la que participa también un notario que da fe que los aposentos fueron clausurados, y en la que el camarlengo porta un bastón de mando en señal de autoridad.
Télam
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