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Foto: Télam | 
El tenista argentino David Nalbandian jugó por debajo del nivel que había mostrado en las rondas previas y lo pagó con la eliminación del ATP de Buenos Aires, ya que perdió con el `top ten` español David Ferrer por un claro 6-1 y 6-4 en la segunda semifinal de la jornada.



Ferrer, quinto en el ranking mundial, consumó su triunfo sobre Nalbandian (85) en una hora y cuatro minutos, y buscará mañana su primer título en el país ante el también español Nicolás Almagro (11), actual campeón del torneo y vencedor en la semifinal previa del suizo Stanislas Wawrinka (26) por 6-4, 3-6 y 7-5.

El certamen tendrá por cuarto año consecutivo a un campeón español, ya que tras a coronación de Nalbandian en 2008 se sucedieron Tommy Robredo en 2009, Juan Carlos Ferrero en 2010 y el mencionado Almagro, de manera que habrá que esperar hasta 2013 para intentar cortar esa racha de los ibéricos.

El coqueto escenario del Buenos Aires Lawn Tennis Club estuvo repleto, ya que se vendieron las cinco mil entradas disponibles, y el público demostró una saludable madurez, ya que pese a la decepción que deparó la caída de un ídolo como Nalbandian, lo mismo se aplaudió al vencedor, que respondió con un saludo tímido, fiel a su bajo perfil.

Ferrer, finalista en Buenos Aires en 2010 (perdió con el "Mosquito" Ferrero), mostró un rendimiento de menor a mayor durante el torneo, ya que tras vencer sin demasiado esfuerzo a los argentinos Andrés Molteni (237) y Facundo Bagnis (162), elevó su nivel ayer ante el chileno Fernando González (263) y hoy descolló frente al cordobés de Unquillo.

El tenista nacido en Javea, Valencia, jugó un primer set impecable, con dos quiebres de servicio (3-1 y 5-1) y una buena cantidad de derechas exactas que hicieron añicos la resistencia de Nalbandian, totalmente superado.

Ferrer fue inteligente para `aguantar` la pelota del argentino y después armó muy bien sus golpes, eligió cuando y cómo atacar, y así ganó el primer parcial en apenas 21 minutos y se encaminó rápido al triunfo en el segundo.

En ese contexto, con el español preciso, sólido y con un ritmo infernal, y del otro lado de la red un Nalbandian errático y dubitativo, el partido no fue partido y la victoria del español llegó por acumulación de méritos propios y errores ajenos.

El público, siempre fiel a Nalbandian, a quien se le reconoce su enorme compromiso con la Copa Davis, intentó levantarlo con un aliento sin tregua y, aunque en forme efímera, dio resultado, ya que el cordobés perdía 5-2 y se puso 5-4 en el segundo set, en su mejor pasaje de la eliminatoria.

Esa reacción duró menos que un suspiro y Ferrer sacó para 6-4 de manera impecable, sin ceder ni una oportunidad con sus golpes de derecha, y demostró por qué está entre los cinco mejores del planeta, con una actualidad que en estos tiempos es demasiado para el cordobés.

Ferrer intentará conseguir mañana su segundo título del año, tras consagrarse el mes pasado en Auckland, mientras que Nalbandian seguirá su gira sobre polvo de ladrillo en Acapulco, con la certeza de que durante la semana que actuó en Buenos Aires recuperó muchas cosas de su tenis que parecían perdidas.

El cordobés logró un buen triunfo en octavos de final sobre el tandilense Juan Mónaco (20), y otros dos que eran previsibles ante el estadounidense Wayne Odesnik (107) y su compatriota Carlos Berlocq (43), pero es positivo el hecho de haber tenido continuidad, luego de un año plagado de lesiones.

Télam

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