| Foto: Cadena3 | |
La diva murió 5 de
agosto de 1962. Nacida el primero de junio de 1926 en Los Angeles, su
verdadero nombre era Norma Jean Mortenson, aunque más tarde usaría el
apellido de su madre, Baker, con el que llegaría a ser famosa en
Hollywood.
Diosa
sexual del siglo XX, y de la posteridad también, poeta callejera -como
la definió Henry Miller-, Marilyn fue más que una rubia platinada que le
cantaba el cumpleaños feliz al presidente John F. Kennedy.
La
vida de esta gloria de Hollywood, fallecida el 5 de agosto de 1962, a
los 36 años, estuvo marcada por la tragedia: sufrió de abuso sexual
cuando era una niña. Su abuelo y su madre pasaron por una institución
mental. Su tío se suicidó y su padre murió en un accidente de
motocicleta, cuando la futura diva tenía 3 años.
Nacida
el primero de junio de 1926 en Los Angeles, su verdadero nombre era
Norma Jean Mortenson, aunque más tarde usaría el apellido de su madre,
Baker, con el que llegaría a ser famosa en Hollywood, aunque nunca tan
bien pagada como Elizabeth Taylor u otras actrices.
Quizá
el escritor Truman Capote, que fue su amigo y confidente, la retrató
mejor que nadie en su relato “Una hermosa niña”, publicado en su libro
“Música para camaleones”.
Capote
cuenta que por consejo suyo Marilyn era protegida de la veterana actriz
Constante Collier, quien le dijo que para ella no era un actriz, "en
absoluto, en el sentido tradicional".
"Lo
que ella tiene, esa presencia, esa luminosidad, esa inteligencia
deslumbrante nunca podría salir a relucir en el escenario. Es algo tan
frágil, tan sutil, que sólo la cámara puede captarlo. Es como un colibrí
en vuelo: sólo la cámara puede congelar su poesía”, dijo Collier sobre
Marilyn, según Capote.
La
reciente película “Una semana con Marilyn”, interpretada por Michelle
Williams, basada en una visita que hizo Monroe a Londres en 1957 para
filmar “El príncipe y la corista”, con Laurence Oliver, parece recordar
más a la estrella por sus problemas fuera de la pantalla que dentro de
ella.
La
rubia más famosa logró su primer protagónico en “La jungla de asfalto”,
dirigida por John Huston en 1951, donde interpreta a Angela, la amante
de un abogado mafioso. Y en 1953 actuó en “Los caballeros las prefieren
rubias”, cantando “Los diamantes son los mejores amigos de una chica”.
También
ganó fama mundial por su papel en la películas “La comezón del séptimo
año" (1955) -donde su vestido blanco se levanta impulsado por la brisa
que sale de la alcantarilla del subte de Nueva York- y en “Una Eva y dos
Adanes” (1959), comedia en la que comparte cartel con Jack Lemmon y
Tony Curtis.
Según
el diario The New York Times, algunas personas se burlaban de las
aspiraciones de Marilyn de convertirse en una actriz seria, señalando
que si esa era realmente su meta artística debería haber estudiado con
Lee Strasberg, un profesor y director de teatro famoso en aquellos años.
Sin
embargo, sus defensores opinan que su talento fue subestimado por
quienes la veían solamente como una “bomba sexual” de la época.
Marilyn
tuvo tres matrimonios, dos de ellos con dos hombres famosos de Estados
Unidos: el beisbolista Joe Di Maggio (nueve meses) y el celebrado
dramaturgo y Premio Pulitzer, Henry Miller, con quien estuvo casada
cuatro años.
Su
demora en presentarse a actuar y sus enfermedades adictivas agregaron
cerca de un millón de dólares al presupuesto de “La adorable pecadora”
(1961), con Yves Montand, del director George Cukor.
El
8 de junio de 1962 fue despedida por 20th Century Fox después de
ausentarse durante siete semanas de la filmación de la película
“Something´s Got to Give”, que filmaba con Dean Martinn, Cyd Charisse,
también bajo la dirección de Cukor.
Numerosas
biografías vinculan sentimentalmente a Marilyn con el asesinado
presidente John F. Kennedy y con su hermano Robert, ex secretario de
Justicia de Estados Unidos.
El
29 de mayo de 1962, Marilyn le cantó el "Cumpleaños feliz" al
presidente Kennedy -que cumplía 45 años-, durante una velada a la que
asistieron 15.000 personas en el Madison Square Garden en Nueva York.
En su novela de ficción sobre Marilyn, la renombrada escritora Joyce
Carol
Oates señala que la actriz estaba “tan borracha que el risueño
presentador tuvo que ir a buscarla entre bambalinas”. Oates dice que
Kennedy observaba a la actriz, "arrellanado en un sillón, con los pies
en alto, sobre la barandilla, con un puro (un cubano de la mejor marca)
entre los dientes”.
También
destaca que Monroe consiguió terminar “no uno sino dos precarios
estribillos del Cumpleaños feliz, bajo la atenta mirada la multitud que
la observaba como observaría a un equilibrista con un repentino ataque
de vértigo sobre la cuerda floja, esperando que cayese”.
Desde
que fue hallada muerta el 5 de agosto de 1962, por exceso de pastillas
para dormir, se generaron todo tipo de teorías sobre su fallecimiento,
incluida la sospecha de que podría haber sido asesinada por agentes de
la Agencia Federal de Investigaciones (FBI), debido a que sabía
demasiados secretos sobre los Kennedy.
En
su autobiografía “Vueltas al tiempo”, Miller señala que “para
sobrevivir (Marilyn) habría tenido que ser más cínica o haber estado más
lejos de la realidad. Marilyn, por el contrario, fue una poeta
callejera que había querido recitar sus versos ante una multitud ávida
de arrancarle la ropa (…)”.
Miller,
sin embargo, la retrata como una mujer inteligente que en aquellos años
leía el monumental "Ulises", del escritor irlandés James Joyce, o "La
caída" del argelino-francés Albert Camus.
Es
cierto que Ingrid Bergman o Greta Garbo eran consideradas mejores
actrices que Marilyn, pero ninguna de ellas se convirtió en un mito
universal como la rubia del vestido blanco de Nueva York, quien, a medio
siglo de su muerte, sigue seduciendo al mundo.
Télam
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