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El músico español
presenta sus flamantes canciones el sábado 4 de agosto, a las 21.30, y
el domingo 5, a las 20.30, en el teatro El Círculo de Rosario.
"Todo
empieza y todo acaba en ti" sugiere Ismael Serrano desde la tapa de su
nuevo disco. Y lo afirma porque "el amor tiene un sentido épico y la
música sirve para darle un tono épico a las pequeñas batallas
cotidianas". El músico español presenta sus flamantes canciones el
sábado 4 de agosto, a las 21.30, y el domingo 5, a las 20.30, en el
teatro El Círculo de Rosario. Con su profundidad habitual, Serrano le
contó a Escenario cómo siente el amor, pero también habló de la crisis
española y de lo que él entiende por compromiso social de los artistas.
Un Serrano auténtico.
—¿"Todo empieza y todo acaba en ti" está dedicado a un amor o a varios amores?
—La
canción está dedicada a un amor, efectivamente, es que uno entiende que
enamorarse es asumir retos y riesgos, y entregarse en cuerpo y alma sin
pedir disculpas ni permiso. Pero en términos generales, con el título,
lo que venía a decir es que no solamente en el amor, sino en otros
ámbitos de la vida, se tiene que actuar igual, es una llamada a no
quedarse inmóvil, a buscar en uno, y buscar en sí mismo la llama que
alumbra tu propio futuro. Todos soñamos con un cambio en el terrible
mundo que nos toca vivir, en lo personal y en lo colectivo, y el
comienzo de ese cambio está en uno mismo, y también en asumir los retos y
los riesgos que supone estar vivo.
—
Esto se corresponde directamente también con el tema "Despierta", que
lo dirigís a la ciudadanía que protagonizó el 15-M. ¿Cómo fue el proceso
de elaboración de esa canción?
—Aquí,
en España, en estos tiempos nos toca vivir una crisis terrible, que
finalmente le está tocando a la gente que menos tiene que ver con el
origen de esa crisis, porque esta crisis no fue generada por excesos,
como nos quieren hacer ver, que vivimos por encima de nuestras
posibilidades, que fue resultado de una vida excesiva por parte de la
ciudadanía, esto no es así. Esto es una crisis financiera que resulta de
un sistema financiero, desregulado, ambicioso y no se trata tanto de
una crisis que la quieren hacer aparecer como una fuerza de la
naturaleza incontrolable, un huracán, un frente polar. Y eso, a veces da
la sensación que en esta sociedad en que vivimos parecemos sumidos en
un letargo, en una resignación que nos paraliza, que nos mantiene
dormidos, de ahí la llamada a despertar y a asumir la responsabilidad
que nos toca y un poco a recuperar el protagonismo que a la ciudadanía
se le ha arrebatado.
—¿El
compromiso social siempre lo tuviste en tu carrera, más allá de tu veta
poética, pero en este contexto tan difícil de España los artistas deben
ser más comprometidos que nunca o conviene elegir un camino opuesto
para desahogar a la gente de tantos problemas?
—Bueno,
uno le canta a todo lo que le emociona, yo escribo canciones ante
sentimientos que provoca la visión del mundo que me rodea. Si uno no es
capaz de emocionarse ante tanta desigualdad o ciertas injusticias sería
de piedra. Es inevitable que el compromiso surja ante la visión del
mundo desigual. Este compromiso se desprende de la emoción y de la
permeabilidad que uno tenga. Es verdad que hay gente que prefiere
escribir canciones para evadirse, y me parece una acción legítima, hay
momentos para la evasión, la música tiene que ser plural. La canción
social es un género muy antiguo que los cantautores han cultivado porque
han tenido esa permeabilidad y esa sensibilidad, pero más allá de la
forma de lo que uno componga y lo que uno escriba, hay una cuestión de
actitud personal, uno cosa es lo que uno canta y otra es la actitud que
se tiene en la vida. Hay gente que canta canciones evasivas y son
activistas y se implican en la vida política. Pero yo pienso cuando pase
todo esto y la gente se pregunte qué papel tuvieron los artistas,
pregunto qué responderemos, porque realmente yo siento que falta más
activismo y más compromiso con una sociedad que está sufriendo de forma
muy severa, y está padeciendo unos recortes injustificables y unos
abusos intolerables. Yo sí echo de menos un mayor protagonismo, no sólo
en la forma de componer, sino en sus expresiones como personajes
públicos que son, de muchos artistas y músicos en estos tiempos.
—¿El tema "Mientras tú llegas" está dedicado a tu hijo?
—No, no tengo hijos, es una canción de amor, pero es una buena mirada esa. Cantarlo desde ese lugar es totalmente factible.
—¿Y "Yo era un tipo solitario" tiene un guiño hacia el tema de los desaparecidos por causas políticas?
—Bueno,
es también una buena forma de hilarlo, pero yo en verdad hablo en
términos generales, en una cuestión más abstracta, pero no eres el
primero que me lo dice. Me refiero a cómo vamos desapareciendo, cómo se
van perdiendo vínculos. Vivimos en una sociedad cada vez más atomizada,
en la que estamos más lejos unos de otros, tal es así que podríamos
desaparecer y permanecer impasibles, porque al fin y al cabo somos
gentes solitarias y vivimos en una sociedad individualista en la cual no
se fomentan las complicidades y los vínculos.
—¿El hecho de que un tema tenga multiplicidad de sentidos, como en estos casos, responde a la magia de la canción?
—Cuando
da lugar a varias interpretaciones da por pensar que has hecho bien tu
trabajo. Lo que uno pretende es que desde una historia bien concreta y
cotidiana se utilice como metáfora de conductas más amplias. Y el hecho
de que sean tan amplias y diversas esas interpretaciones tiene que ver
con que has conseguido contar desde una historia concreta una historia
mayor.
—En
la portada del disco y en el sobre interno hay retratos tuyos en donde
se destaca el dibujo de tu corazón. ¿Es un riesgo escribir a corazón
abierto?
—Bueno,
pues sí, por varios motivos, primero porque la susceptibilidad de uno
es mayor, uno expone desde la intimidad y esa intimidad es sujeta a
juicio ajeno. Luego también porque uno es consciente de lo que uno dice
cuando abre el corazón, sino no tienes la distancia para evaluar lo que
estás diciendo y cómo dices las propias canciones, porque son de una
proximidad tal que no tienes perspectiva. Otro motivo es que estás
haciendo un ejercicio de sinceridad muy grande y hay una cuestión de
pudor que, cuando lo ves en perspectiva, recuperas ese pudor y te
violenta un poco las cosas que has llegado a decir y cómo las has
llegado a decir. Pero, por otro lado, es el ejercicio artístico más puro
el escribir canciones o hacer lo que uno hace a corazón abierto, es lo
más honesto, podrá gustar más o menos, pero es un ejercicio de
honestidad muy grande.
—¿En este disco quisiste darle un tono más épico a tus canciones?
—Es
que el amor tiene un sentido épico, y la música sirve para darle un
tono épico a nuestras pequeñas batallas cotidianas y también de las que
no somos conscientes. La forma en la que hoy siento el amor tiene esa
épica, en ese punto de asumir el compromiso de vivirlo con intensidad, y
eso se transmite en las canciones de este disco.
Diario Uno
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