El Ing. Héctor Cattena analizó ante más de 60 personas un tema de candente actualidad. Fue el sábado 28 de julio en el Salón Parroquial de Pilar.
El frío de la mañana del sábado 28 no fue impedimento para que más de 60 personas se dieran cita en el Salón Parroquial de Pilar. El motivo fue la charla-taller desarrollada por el Ing. Héctor Cattena, en el marco del Ciclo de Capacitaciones 2012 de la Cooperativa Guillermo Lehmann.
Todo comenzó poco después de las 9, con un desayuno en el que no faltaron café, té y facturas, y una presentación a cargo del presidente del Consejo de Administración de la Cooperativa, Oscar Picco, y del Gerente de Cereales, Gonzalo Turri.
Posteriormente, y ante una audiencia conformada en su mayoría por mujeres y jóvenes, Cattena inició su disertación con una serie de datos que permitieron contextualizar la temática a analizar: la explosión demográfica que se produjo en los últimos 60 años, con el consiguiente y sustancial incremento de la demanda de productos de consumo masivo, y fundamentalmente de alimentos; el alto valor proteico de la soja y su importancia estratégica en materia de alimentación; los avances tecnológicos y su repercusión en los sostenidos aumentos de la productividad agraria; los cambios climáticos, producto del calentamiento global; el bajo porcentaje de reposición de nutrientes en el suelo; y los vaivenes de la economía argentina, con su nacimiento, su posterior consolidación y su abrupto descenso.
A partir de todas estas cuestiones, Cattena mostró, mediante encuestas, que mientras el 65% de los actuales propietarios y administradores de los establecimientos agropecuarios consideran que sus padres vivieron mejor que ellos, apenas un 38% entiende que sus hijos lo harán mejor que ellos (y un 35% cree que vivirán peor).
El disertante también profundizó acerca del notable incremento de la producción agropecuaria mundial (en 1910 se generaban 5 millones de toneladas de granos, y en 2010 se generaron 100 millones de toneladas), y lo contrastó con la drástica caída del número de productores (en 1970 había 500.000 “medianos”; hoy no superan los 150.000). Cada día se produce más, con más tecnología, pero los beneficios caen, cada vez más, en menos manos.
En ese marco, Cattena se metió de lleno en el tema del Traspaso Generacional al definir a las cinco generaciones que actualmente conviven tanto en las familias, como en las empresas y negocios: los “tradicionalistas” (mayores de 65 años), los “babyboomers” (de 46 a 65 años), la “generación X” (de 30 a 45 años), la “generación Y” (menores de 30 años), y la “generación Z” (menores de 17 años). Acto seguido, fue marcando las ostensibles diferencias estructurales que existen entre cada una de esas generaciones, y cómo esa brecha complica de manera considerable la salud actual y futura de las empresas familiares.
En ese sentido, Cattena aseguró que el 75% de las empresas familiares no pasa a la segunda generación, que del 25% restante apenas el 8% logra pasar a la tercera generación, y que sólo el 1% de las empresas familiares llega a la cuarta generación.
¿Cuál es la clave para superar este “embudo” y lograr la sustentabilidad de las empresas familiares? Cattena evitó caer en fórmulas mágicas, pero afirmó que todo podría empezar con un cambio de mentalidad, con dejar de pensar en la empresa familiar para pasar a pensar en una “familia empresaria”. Y también, con entender que el tiempo pasa y algunos cambios son inevitables, y que hay temas que, por más espinosos y sensibles que sean (como el de las sucesiones), deben analizarse y conversarse, para que la transición sea lo menos traumática posible.
Aprender a delegar e incluso a dar un paso al costado en el momento preciso; tratar que los hijos le tomen afecto al campo, e integrarlos al emprendimiento y dejarlos participar efectivamente de la toma de decisiones; son algunos de los aspectos a tener en cuenta por los padres. Saber separar la familia del negocio; entender que en la empresa papá ya no es papá sino el jefe; y que hay que hacerse cargo de las responsabilidades; algunos de los desafíos para los hijos.
¿Cómo lograr todo esto? Para Cattena, la clave pasa por mejorar la comunicación e intensificar el diálogo. Por saber qué es lo que piensa, siente y necesita el otro; por diferenciar los roles; por involucrar a todos los integrantes; por definir los planes de sucesión y de retiro. En definitiva, por lograr abstraerse del presente, del aquí y el ahora, ver las cosas un poco más en perspectiva y tener la capacidad para aceptar los cambios.
Prensa Coop.Guillermo Lehmann
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