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Foto: El Colono del Oeste
Fue una ceremonia donde preponderó la emoción y se valorizó la fe. Numerosos fieles se reunieron en el acto de entronización del Cristo de la memoria presidido por Monseñor José María Arancedo, en el campo de la familia de Marcelo García, en Pujato Norte.


La cruz está presente en nuestro continente desde el tiempo de la primera evangelización. Como símbolo de la fe, numerosos cristianos participaron de la bendición de la cruz plantada en Pujato Norte, específicamente en un campo de la familia García.

Durante la ceremonia, Monseñor José María Arancedo señaló que tras vivir momentos de dolor, esa fe en Dios, hizo que la familia García hiciera este Cristo de la memoria en recuerdo de sus seres queridos, en homenaje a ellos. “Como arzobispo vengo a bendecir esta talla de nuestro Señor Jesucristo. Jesucristo no es una imagen religiosa. Jesucristo es el hijo de Dios, es el camino a través del cual llegamos a Dios.

La fe cristiana se apoya en la palabra y vida de Jesucristo y por eso la cruz es signo de vida”.

“Quiero valorar -continuó- el gesto de la familia García. Que este Cristo sea para todos un lugar de encuentro, de oración, de no solamente quedar mirándonos, sino que sea un lugar de encuentro con Cristo en el cual la palabra de él sea para nosotros alimento, principio de vida nueva, de conversión”.

A ello agregó que “bendigo con mucha esperanza este Cristo de la memoria, para que cada vez que nos encontremos frente a él sepamos que es él, el regalo que Dios nos ha enviado. Y que es él, el camino nuestro hacia Dios. La fe es encuentro con la persona de Jesucristo y la palabra de él se convierte para nosotros en camino, a veces, para sobrellevar el dolor”.

Por eso el testimonio de la familia que hoy ha querido concretar ésto, “es un signo de dolor en la fe y por eso se convierte en vida que transforma” destacó Arancedo.

Por su parte, Luis García, hijo de Don Marcelo, sostuvo que “tras observar el Cristo realizado en Santo Domingo, mi padre tuvo la idea de concretarlo en este predio. Además, motivado por lo que se puede generar a partir de un árbol, se sumó la idea de rendir un homenaje a mi hermano y sobrino desaparecidos hace unos años, en diferentes accidentes de tránsito. Tenía esa inquietud de llevarlo a cabo, pudo contactar al artesano y logró su sueño”.

Según Luis “hoy compartimos la entronización con sensaciones hermosas. Este es un acto de fe, es una celebración con los vecinos y es muy grato recibirlos a todos”.

En referencia a Don Marcelo, afirmó que “está muy emocionado y feliz porque se cumple lo que él tanto ansiaba. Está feliz por haberlo logrado y también porque la gente puede disfrutarlo, tiene un nuevo lugar para orar y rezar”.

El espacio donde se encuentra la cruz de la memoria lleva a la reflexión, a la oración. Por ello, se recomendó que el lugar no se convierta en depósito de elementos, sino que las ofrendas que quieran realizarse se destinen a los más necesitados. Al respecto, recomendaron no dejar rosarios, velas, flores plásticas ni naturales, ni otros elementos.



El dato

El Cristo de la memoria fue tallado por el escultor chileno Luis Sissara a pedido de Marcelo García y sus hijos. Lo hizo en un campo de la familia sobre ruta 6, en jurisdicción de Pujato Norte. Por el trabajo que se realizaba, el lugar fue visitado por vecinos de Pujato, Esperanza, Franck y San Carlos, entre otras localidades, para observar el desarrollo de la obra que ayer (por sábado) fue entronizada por Monseñor Arancedo. Si bien está en un campo privado, tiene acceso libre, sin alambrados ni tranqueras que lo separen de la gente. Un gesto de la familia García que hay que destacar.

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